Artroscopia de Cadera

Dolor-de-cadera-artroscopiaLa artroscopia de cadera es una técnica quirúrgica que permite a través de unas mínimas incisiones acceder a la articulación de la cadera con una óptica que permite visualizar su interior. En la artroscopia de cadera es posible realizar la visión, diagnóstico y tratamiento de problemas que afectan la cabeza del fémur, el acetábulo de la pelvis e incluso patologías alrededor de esta articulación.

La artroscopia de cadera sirve para tratar una de las principales patologías que producen dolor, rigidez y limitaciones de la movilidad y de la función de la cadera, el pinzamiento femoroacetabular conocido como FAI (Femoro Acetabular Impingement). Esta patología se trata de un problema biomecánico descrito por el Dr. Reinhold Ganz a finales del siglo XX. Este prestigioso profesor describió como la deformidad que tanto podía afectar el fémur como el acetábulo o ambos, creaba un problema de espacio que con la movilidad de la articulación, sobretodo en flexión combinada con rotaciones de cadera generaba estos síntomas. Actividades deportivas, con demanda alta como la danza, el fútbol o las artes marciales en sus diferentes disciplinas, son ejemplos de deportes donde se exige un movimiento extremo de las articulaciones de la cadera y en caso de las deformidades tipo FAI puede generar problemas en forma de dolor.

El gran problema de este pinzamiento es la evolución hacia la artrosis de cadera, ya que el pinzamiento puede generar de forma progresiva una destrucción del labrum acetabular y del cartílago de la cadera por culpa de esta demanda en este tipo de articulaciones.

La artroscopia de cadera permite en la actualidad evaluar el grado de pinzamiento, el daño en las partes blandas y óseas de la cadera, y además tratarlas mediante suturas de las roturas del labrum, corrección de las lesiones cartilaginosas y de las deformidades óseas.

En la actualidad está aceptado por la comunidad científica que la corrección del pinzamiento femoroacetabular en pacientes con síntomas de dolor o rigidez no tan sólo puede mejorar dichos síntomas con técnicas artroscópicas, sino que muy posiblemente evite o por lo menos retrase la evolución hacia la artrosis de cadera.